COMPARTO MI EXPERIENCIA PROFESIONAL. LOS RECURSOS QUE ME HAN SERVIDO

Sabemos que empezar y conseguir una cartera de clientes no es fácil y también sabemos que aumentar el número de clientes es un reto y una necesidad laboral.

¿Cómo apliqué las herramientas de coach en mi propio reto de ser vista y ganar clientes?

Dejad que primero os explique un poco mi trayectoria. Mi historia profesional tenía una línea claramente marcada: había nacido para la enseñanza y era mi vocación, o eso creía. Varios factores se pusieron en marcha en mi entorno laboral y uno de ellos me llevó a iniciar mi formación de coach. Supuso todo un regalo. Mi marido constataba un cambio total entre las tardes que volvía del colegio a casa y los días que llegaba después de una sesión de coach. Así que empecé a plantearme cual era mi auténtica pasión y llegué a la conclusión que me apasiona trabajar con personas, sea individualmente o con equipos.

Decidí darme una oportunidad y pedí un año sabático para apostar fuerte por el coach. Pero tuve un accidente grave de moto y mi vida profesional se paró en seco 2 años. Conseguí mantener algún cliente pero la realidad no era lo que había soñado: sin sueldo fijo, con dificultades en una pierna y con ninguna visibilidad para captar clientes. Acepté lo que vivía con la perspectiva que era una oportunidad de aprendizaje, para el cual estaba preparada y me incliné por “Danzar en el momento”.

Evidentemente en toda esta etapa, tuve una inestimable ayuda de mi entorno pero mis fortalezas y mi propia experiencia como coach me salvaron de un cataclismo personal. El Pilar: “Las personas, por naturaleza son creativas, completas y están llenas de recursos” se convirtió en un mantra para mí. Hice mi parte de aprendizaje personal: aprendí a escuchar activamente mi diálogo interior, desarrollé mi Guía Interior, aprendí a gestionar “los mensajes de mis personajes” y descubrí el tesoro de vivir conectada a la Vulnerabilidad. Descubrí que el miedo al éxito, a ser vista estaba bloqueando y saboteando avanzar en mi carrera de orientadora. Empecé a potenciar mi parte exitosa, lanzada y decidida a salir en redes sociales para encontrar los clientes ideales con los que comparto una filosofía de vida, unos valores y el interés por la Persona.

¿Cómo? Primero acepté que Vulnerabilidad no es sinónimo de debilidad. Y aprendí los beneficios de ser vulnerable: ser más auténtica y estar más conectada conmigo misma y con mí entorno. Dejé de luchar contra ser vulnerable y tomé consciencia que lo que me hace sufrir es lo que yo misma me digo, no las circunstancias. Y ahí, la intuición y la autogestión me ayudan a tomar mis decisiones.

También hubo un trabajo previo de introspección para centrarme en quién soy y qué tengo, mi situación de partida y definir mis objetivos profesionales a corto, medio y largo plazo. Conecté con mi propósito de vida y empecé a planificar una estrategia que supuso revisar mis servicios y los productos que ofrezco: ¿qué resuelven y qué aportan? Se trata de crear Valor, Comunicar Valor y entregar Valor.

Hice un estudio de mi cliente/a ideal con preguntas potentes y mucha curiosidad: estatus social, económico, geográfico, intereses, cómo se comunica, sus necesidades y miedos. Construí mi lema centrada en lo que soy, qué doy y qué beneficio se lleva mi cliente (quiero impulsar la acción, profundizar en el aprendizaje).

Redefiní mis servicios y lo que ofrezco. También tuve que tomar consciencia que regalar, ofrecer gratuitamente algo de nuestros productos es imprescindible para ganar consideración y ser vistos. Reconozco que mi diálogo interior en ese aspecto ha cambiado. No se trata de mal venderse, sino de ofrecer Valor para conectar. Tenemos unos pocos segundos impactantes con las personas que nos visitan en redes sociales para ser atractivos. ¿Cómo van a conocer nuestras fortalezas si no las dejamos entrever?

Necesito que me vean en las redes sociales para garantizar mi cartera de clientes. Hay un dato interesante: “9 de cada 10 personas a las que damos nuestras tarjetas nos visitarán primero por Linkedin y por la web”. Pero no busco un cliente cualquiera, busco mi cliente/a ideal, el que encaje con mis valores, mi filosofía de vida, con mi producto.

Llegados a este punto, sólo nos queda aprovechar las plataformas que nos ofrece el mundo digital para automatizar determinadas acciones y ser constantes en nuestra búsqueda y auténticos en la conexión con nuestros potenciales clientes.

Mi compromiso con los clientes y las clientas y mi formación continua avalan lo que soy y cómo trabajo. Escucho mi diálogo interior y dejo que me vean en beneficio de la transformación de nuestra sociedad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

💬 ¿Necesitas ayuda?
Escanea el código