Hay momentos del día en los que la energía baja. ¿Te suena?
Ese punto en el que todo pesa un poco más… sin saber cómo, las cosas se complican o el trabajo se multiplica.
Podemos activarnos, y es más sencillo de lo que parece:
Una sonrisa, aunque no salga de forma espontánea, envía un mensaje directo al cerebro: “todo irá bien”.
Una pequeña lista de cosas por agradecer… te reconecta con lo que eres, con lo que funciona, y te da una perspectiva saludable de la vida.
Son gestos simples y poderosos.
De esos que no ocupan espacio y sí abren lugar: a la calma, al humor, a la alegría.
Empieza por una.
Haz la prueba.
Y si te funciona, compártelo.






