Todas las personas avanzamos con esfuerzo, perseverancia y ganas de mejorar…
Y si miramos atrás con honestidad, hay una verdad difícil de ignorar: lo hemos hecho en compañía.
Siempre ha habido alguien que nos hizo una pregunta clave, que nos escuchó sin prisa, que nos abrió una oportunidad sin pedir nada a cambio.
Alguien que vio en nosotros algo que aún no sabíamos ver.
Alguien que confió.
Estas personas, a menudo, no llevan grandes títulos ni aparecen en ninguna red social.
A veces son Maestros; otras veces, una jefa que nos desafió, un compañero que nos sostuvo, una amiga que nos hizo de espejo.
Sus nombres no salen en el currículum. Pero forman parte de nuestro camino.
Mirar atrás y agradecer es reconocer la red invisible que nos ha sostenido y nos ha impulsado a tejer alrededor nuestro.
Si hoy estás en una posición donde puedes inspirar, acompañar o hacer crecer a alguien, hazlo.
Nunca sabemos el impacto que puede tener tu gesto.
Y aprovecha este post para agradecer a las personas que han formado parte de tu camino; cada una ha contribuido a que seas quien eres.






