La mente puede ser nuestra mejor aliada… o nuestra peor enemiga.
Nadie nos ha enseñado a educarla, y así terminamos viviendo bajo el poder de los pensamientos automáticos: miedo, queja, duda.
Por suerte, el cerebro es plástico.
Puede aprender y desaprender a cualquier edad. Solo necesita dirección.
Educar la mente significa:
- • Aceptar que su función es producir pensamientos y que nosotros la retroaliméntanos.
- • Aprender a distinguir entre pensamientos que nos limitan y los que nos impulsan.
- • Sustituir el relato interno del miedo o la queja por un relato de confianza, claridad y gratitud.
La mente es una mala propietaria, pero una excelente sirvienta.
Cuando la guiamos, nos abre caminos de confianza, claridad y agradecimiento.
👉 La pregunta es: ¿quieres dejar que te gobierne… o quieres ser tú quien tome el timón?






