Muchas veces ponemos el foco en lo que hacemos: tareas, proyectos y listas interminables.
Y a menudo pasamos por alto el factor determinante: el cómo.
Es la actitud con la que hacemos las cosas la que transforma los resultados.
Se trata de decidir si nos desgastamos o avanzamos con vitalidad.
Te comparto 3 razones para poner el foco en la manera en que actuamos:
- La acción por inercia desgasta porque carece del motor interno: la motivación. Sin darnos cuenta, pasamos de fluir a luchar.
- Nuestra manera de actuar es contagiosa: influye en el clima y en el rendimiento colectivo. Una actitud positiva potencia el compromiso y multiplica la confianza.
- Como consecuencia natural, aumenta la calidad, y los resultados aportan un aprendizaje valioso.
👉 Te propongo un reto: hoy pon toda la intención en la manera de trabajar. Observa qué cambia. Y después, me lo cuentas.






